JUGARTE LOS CUARTOS SIN SALVAVIDAS

Sergio Ramos fue el gran artífice de que el Real Madrid arribase de Amsterdam con renta positiva en la eliminatoria. El capitán blanco, vestido con traje de gala, completó un partido al nivel de su estatus europeo y apagó todos y cada uno de los fuegos que los imberbes holandeses prendieron sobre el césped. Cierto es que el sistema de Santiago Solari (maravillosamente explicado en este artículo de mi compañero Marcelino), construido sobre cimientos de leña, no es precisamente ignífugo y la presión alta y el ritmo ofensivo con pelota rival fueron unas poderosas mechas que solo Sergio pudo sofocar.

La presión arriba y el alto ritmo de circulación hicieron muchísimo daño al Real Madrid en la ida.

Quince días después, el cuadro merengue se jugará el pase a cuartos sin su salvavidas particular y el último precedente conocido (1-3 ante la Juventus hace un año con Vallejo supliendo a Sergio) no augura demasiadas certezas. Cierto es que el Ajax no es la Juve pero aquel Madrid era mucho más Real que este. Y es precisamente por la baja de Ramos por lo que cobra aún más sentido que los de Erik ten Hag planteen un guion de partido similar al de la ida, en el que, como se dijo antes, dos aspectos fueron claves: sin balón, una presión alta intensa y ordenada y con él, una circulación de pelota muy enérgica.

El inicio del circuito ofensivo blanco es, a fecha de hoy, el gran punto flaco del sistema. Sin el giro y desborde de Marcelo, sin escalonamiento entre Casemiro, Kroos y Modric y sin líneas de pase interiores suficientes, cualquier asfixia sobre el poseedor en salida de pelota es un dolor de muelas para el Madrid. Si por pura calidad técnica consigue salir de la emboscada, se genera un contexto más que favorable para que Vinicius corra pero entre la pérdida de calidad individual en esta fase de juego (mañana no estará Ramos y, a priori, tampoco Marcelo) y la falta de recursos de pizarra no parece raro que al Ajax le resulte rentable repetir plan. En partidos de ritmo alto al Madrid le está costando sudor y lágrimas hacerse fuerte. A día de hoy, escenarios de control que permitan a Casemiro, Kroos y Modric crecer son los que mejor sientan al Real. Pero para ello se necesitan ajustes, más sin poder contar la carta de Isco, ideal para conseguir justo lo que se expone.

Marcelo en salida de pelota y Marco Asensio por delante de balón parecen dos buenos conjuros contra las pautas de juego del Ajax.

Y aquí, con vistas a intentar solventar la papeleta, Solari tiene en su mano algunos recursos individuales. Y se hace hincapié en lo de individuales, ya que desde el colectivo no se esperan grandes mejoras.

El primero es la entrada de Marcelo pues, con independencia de su nivel de inspiración, el brasileño tiene cintura para eliminar marcas e hilvanar juego desde el costado. Ante presiones altas es uno de los grandes avales. Su vuelta al once no tendría que conllevar la suplencia de Reguilón (la gran nota positiva del Clásico del sábado), ya que, sin Ramos, quizá el técnico sopese la idea de jugar con tres atrás, con el canterano como central corrector zurdo y Marcelo como carrilero.

El segundo, por su parte, no es otro que hacer más fácil la vida a Toni Kroos. El gran director de orquesta de esta época blanca (muchos aquí hablarán de Modric, pero el aporte del croata en este periodo histórico está más relacionado con el dinamismo del juego que con la gestión del mismo) no está nada cómodo en el ‘ecosistema Solari’ y resulta justo decir que, por características, es un hombre que depende mucho de lo que suceda por delante suya. La ausencia de un extremo izquierdo que se mimetice más en los circuitos asociativos (Isco y hasta Cristiano en su día) con el que tejer triángulos y el latifundio que existe ahora mismo entre Karim Benzema y la línea que marcan Toni y Luka hace altamente difícil ya no el asentamiento merengue en campo rival sino la posibilidad de ganar metros mediante el juego interior. Así, al ser acosado, el recurso que le queda al alemán es el pase a banda (ya sea en corto a Vinicius o en largo a Lucas) pero ambos, sin ventajas previas, resultan escasamente provechosos. De ahí que la alternativa de un futbolista que ocupe ese pasillo interior desde el extremo diestro suene con especial fuerza. Y vistas las carencias de Bale en cuanto a iniciativa, el nombre de Marco Asensio casa como anillo al dedo.

Con Vinicius como arma agitadora y profunda, el contexto es ideal para que él ponga su fútbol a disposición del equipo. Ya no tiene por qué ser ese elemento profundo e intimidador que sin Cristiano se necesitaba porque eso es justo lo que está siendo Vinicius Junior. Ahora, lo que el colectivo demanda es un hombre que, desde el flanco derecho sea un destinatario entre líneas para las diestras de Kroos y Modric que genere un contexto menos negativo cuando el Ajax suelte a sus perros de presa sin balón. El sistema está pidiendo a gritos alguien más de arriba que se acerque al balón, ayude a Benzema a subir al resto y ocupe pasillos interiores que alimenten a los pasadores del equipo. Nada lejos de la idiosincrasia de Marco. Su entrada en el once ayudaría a juntarse mejor con balón y, por consecuente, a sufrir menos tras pérdida, algo que en Amsterdam era sinónimo de caos. Hasta ahora, con Karim en su peak particular el Madrid casi se bastaba para tejer juego interior pero el francés, a sus 31 años, no puede mantener ese nivel día sí día también. Un gran Asensio puede ser, al menos, una bomba de oxígeno para el maltrecho sistema respiratorio blanco.

Lo que el Madrid no parece poder conseguir desde la pizarra puede disimularlo en parte con ciertos recursos individuales.

Expuestos estos dos nombres, existe otro cuyo concurso individual también podría ser interesante de cara a romper esas marcas individuales que Ten Hag busca siempre y no es otro que Dani Ceballos. La CKM ha dominado la escena europea en último lustro y, en concreto, los dos rubios nunca han sido eliminados estando juntos sobre el verde pero, expuesto ya que la escenografía actual no ayuda precisamente al fútbol del alemán, la inclusión de Ceballos en ese interior izquierdo concuerda bien, en términos de giro, primer paso, conducción y energía con los recursos que podrían dificultar al cuadro holandés sacar tantos réditos de su presión adelantada.

Así pues, a falta de automatismos colectivos el Madrid cuenta con individualidades que pueden suponer un salto de calidad. Es sabido que la Copa de Europa es una competición de futbolistas y ahí sí tenemos a lo que agarrarnos. Mañana el Bernabéu espera asistir a una función diferente a la que visionó por televisión en Amsterdam. El Ajax planteará un tipo de choque en el que este Madrid siente escasas comodidades y sin Sergio Ramos, el gran salvavidas individual, Solari necesita que su equipo haga click en ataque. Sin bombero no podrá limitarse a apagar fuegos sino que tendrá que evitarlos. Y, para ello, seguir permitiéndose el lujo de tener desactivadas piezas tan especiales no parece el mejor síntoma. Más aún cuando algunas de ellas suenan especialmente acordes para desactivar las fortalezas del rival ante el que nos jugamos el primer match-ball de la temporada.

Publicado en lagalerna.com

(Foto: elespañol.com)

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