POGBA CON GUARDAESPALDAS

Paul Pogba aterrizó hace diecisiete meses en el Manchester United de José Mourinho y se convirtió, automáticamente, en la nueva estrella del equipo. Desde el principio, se atisbó que la convivencia futbolística entre el técnico portugués y el centrocampista francés iba a ser tan sencilla como prometedora y, aunque el resultado hasta la fecha está siendo muy positivo, el impacto quizá no ha colmado del todo las expectativas.

De sobra son conocidas las virtudes de Paul. En Europa, hay pocos futbolistas capaces de aunar un abanico técnico tan completo y una superioridad física tan superior a la media. Como si del mejor malabarista se tratase, unido al más portentoso de los atletas, Pogba conforma un biotipo de futbolista único, y ligar su futuro y evolución a Mourinho se contemplaba como un paso definitivo en su carrera. Sin embargo, alcanzado ya el ecuador de su segunda temporada y aunque Mou le ha ayudado a crecer en muchos aspectos, el ex juventino continúa por definir en lo táctico.

La Premier ofrece a Pogba lo que necesita para definirse y explotar como interior-mediapunta pero tanto las decisiones tácticas como ciertas carencias de plantilla le están obligando a otros menesteres.

Desde el comienzo de temporada, The Special One ha variado en no pocas ocasiones tanto su once como su sistema pero en lo que (casi) siempre ha coincidido ha sido en la inclusión de Pogba en el doble pivote junto a Nemanja Matic. Al igual  que sucede en la selección francesa, el ‘6’ del United acostumbra a ocupar un puesto que, sobre el papel, le acerca más a la base de la jugada que a las inmediaciones del área. Sin embargo, la práctica no da la razón del todo a esto, pues el plan de Mou de crecer a través de la transición, la verticalidad y el físico hacen que llegue arriba con mayor frecuencia de la que su posición de partida parecía permitirle, priorizando así al Pogba llegador y conductor frente al gestor que ni él es ni el plan requiere. De hecho, su baja por lesión llevó al equipo a una racha negativa de juego y resultados, en la que se detectó una clara dependencia en su figura a la hora de generar peligro ofensivo.

Dicho esto, y aunque gran parte del tiempo la Premier facilita las transiciones, sí se ha encontrado mayores deficiencias colectivas si el contexto de partido exige al cuadro inglés ser protagonista con balón y exponer su ataque posicional. En esas lides, los de Manchester han necesitado a Pogba más cerca de la base (imágenes 1 y 2) y él se ha mostrado predispuesto, en un rol de gestor de juego para el que tiene la técnica en el pase pero no la mente reflexiva de los grandes organizadores. Aporta porque, como se ha dicho, se involucra y su calidad está fuera de duda, pero es un perfil desde el que su techo no se colma. Siempre va a ser mejor noticia que Paul se acerque a zonas de mediocentro por decisión y no por obligación.

pogba2

(imágenes 1 y 2: cuando Pogba forma parte del doble pivote ocupa el lado diestro de la pareja, siendo el encargado de la salida de pelota en los ataques posicionales y dejando la mediapunta para Mata, Lingard o Mkhitaryan)

Quizá, en Europa, Mourinho necesite añadir a Ander Herrera a la ecuación en según qué contextos.

De todo esto se entiende que, con la posibilidad de contar con Matic y Ander Herrera en los dos escalones anteriores a Paul, el colectivo podría crecer en versatilidad y rendir en escenarios en los que, sobre todo en Champions League, deba ser protagonista por momentos. Nemanja vino a suplir la figura de Carrick, futbolista capital para Mou cuando pudo disponer de él la temporada pasada y cuya titularidad coincidió con los mejores tramos de juego. Su excepcionalidad en plantilla hacía de él ese sostén que tanto Ander como Pogba, cada uno en su rol, agradecían para rendir cerca de su potencial. Este año, la adaptación del serbio parecía necesitar tiempo, pues su última estancia en Londres le había definido como un futbolista más alejado de lo posicional y excelente ocupando terreno hacia delante. Sin embargo, su rápida aclimatación al puesto, supliendo sus aparentes defectos con una notable inteligencia táctica, atestiguó una sociedad con Herrera y Paul que parecía inmediata.

Pero, contra pronóstico, Mourinho sólo ha apostado por juntarles en el once en 3 escasísimas ocasiones. Pocas y, a pesar del tramo de lesión de Pogba, suficientes para asegurar que se trata de una decisión muy meditada, a pesar de que las sinergias entre ellos resalten. Cuando los tres han ocupado el mediocampo de los red devils, el sistema ha encontrado una coherencia táctica notable. Con Matic y Ander recibiendo el primer y segundo pase y el francés dispuesto de una libertad que sin ambos no siempre encuentra, el escalonamiento del equipo es más jerárquico y, sobretodo, permite a los tres exponer sus virtudes y esconder sus carencias. La versatilidad del vasco es oro para Mou.

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(imágenes 3 y 4: con Herrera en el once, Pogba puede apropiarse de su deseado sector centro-izquierda y jugar entre líneas. Además, Ander, desde el interior derecho, compagina tanto el juego en paralelo con Matic como el despliegue hacia arriba según necesidades)

La presencia de Ander Herrera posibilita que Pogba saque su paleta de virtudes en zonas verdaderamente determinantes.

Ander supone para Matic una enorme ayuda sin balón en dos situaciones que ayudan a Nemanja a defender hacia adelante, dónde sí es sobresaliente: como bastión defensivo que puede fijar su posición para que el serbio luzca su presión alta (imagen 3) y como interior de recorrido que, junto a Pogba, llegue hasta la frontal y dote de espacio a Matic para achichar arriba (imagen 4). Además, con pelota, el giro y recepción de Herrera son un aval en salida de balón. Y todo ello ayuda a que Paul pueda ser ese jugador de ida y vuelta que su físico privilegiado permite, sin necesidad de echar la vista atrás antes de conducir. Escoltado por sus dos compañeros, Pogba puede pisar la mediapunta con mucha frecuencia, tanto en zonas centrales como abierto en izquierda, su zona fetiche en Turín. Y desde ahí, su repertorio técnico, disparo lejano, regate y control de balón marcan la diferencia.

Como se ha dicho, la apuesta de Mourinho por no juntar a serbio, español y francés en su centro del campo está siendo casi constante pero, cuando se les ha visto juntos, se ha corroborado que Paul Pogba es el más beneficiado. Y, de cara al tramo de temporada que se avecina, potenciar la mejor versión del crack del equipo no es algo que deba pasar desapercibido.

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